Miki y su Camino con el Párkinson

Publicado el 7 de febrero de 2026, 15:30

Mi nombre es Javier Martínez, aunque mis amigos me conocen como Miki. Tengo 62 años y hace 8 años me diagnosticaron Párkinson. Desde entonces no he dejado de luchar para vivir lo más feliz posible con una enfermedad neurodegenerativa.

Al principio todo era miedo, incertidumbre y muchas preguntas sin respuesta. Pero me di cuenta de que había cosas que sí estaban en mi mano. Lo primero fue ser estricto con el tratamiento farmacológico. Lo segundo, cuidar la alimentación. Y lo tercero, quizá lo más importante, moverme y no aislarme. El ejercicio y la vida social son pilares fundamentales de mi día a día.

Buscando una actividad que me motivara de verdad, descubrí el tenis de mesa. Lo elegí por varios motivos. Había leído un trabajo científico del equipo de neurología del Hospital de La Princesa que aseguraba que el tenis de mesa mejoraba la calidad de vida de las personas con Párkinson, no solo por la socialización, sino porque trabaja la coordinación, los reflejos, la memoria y supone un ejercicio físico muy completo.

Desde hace un año y medio practico este deporte y estoy muy satisfecho. Gracias al tenis de mesa he conocido a personas increíbles, he ganado confianza y he comprobado que seguimos siendo capaces de mucho más de lo que a veces creemos.

He participado en el Campeonato del Mundo de Tenis de Mesa para personas con Párkinson en Helsingborg, Suecia, y próximamente acudiré al Campeonato de España en Antequera.

Mucho más que una enfermedad

El Párkinson me ha enseñado a escuchar mi cuerpo, a valorar los pequeños avances y a celebrar cada día. También me ha regalado encuentros especiales y personas que hacen el camino más llevadero.

Si estás leyendo esto y convives con el Párkinson, o con cualquier otra enfermedad, solo puedo decirte una cosa: no te rindas. Busca lo que te haga moverte, compartir, sentirte vivo. Rodéate de gente que sume.

Mi encuentro con Miki

El Párkinson me ha traído algo muy valioso: personas como Miki.

Miki es de esas personas que siempre tienen una sonrisa preparada. De las que transmiten alegría de verdad, sin artificios. Va dejando buen rollo por donde pasa, y eso, cuando convives con una enfermedad como esta, es un regalo enorme. Compartir el Párkinson no nos ha unido desde la queja, sino desde las ganas de vivir, de apoyarnos y de seguir adelante con optimismo. Esa complicidad, ese apoyo mutuo, también es parte del tratamiento.

La primera vez que nos vimos en persona fue en el parking de un centro comercial. Ya nos conocíamos de forma virtual, habíamos hablado antes, pero aquel fue nuestro primer encuentro “real”, y nos fundimos en un sincero abrazo, sin necesidad de palabras, un abrazo que decía más que cualquier presentación. Y ahora, ya pasados unos años, aunque vivamos lejos y el contacto no sea frecuente, sabemos que podemos contar uno con el otro y apoyarnos en este camino.

 

¡Y seguimos jugando la partida!

Añadir comentario

Comentarios

Miki
hace 8 horas

Gracias Marta, es un placer compartir la vida con amigos como tú, sin duda te hacen el día a día más feliz, Salud y Rock and Roll

Anita wolf
hace 2 horas

Tenemos miedo a la enfermedad y las personas que vemos que están enfermas nos causan rechazo, miedo o por lo menos respeto. Pero no nos damos cuenta de que gracias a ellas, gracias a Miki o gracias a Marta, aprendemos a conocer vivir de otra manera. Es genial normalizar una enfermedad como lo hacemos con el tiempo, con el dinero o con los avatares de la vida. Marta, Gracias porque con tu blog visibilizas algo tan común como ser diferente y gracias a Miki porque es un pequeño Buda, un maestro en la tierra.