Levantarse y ¡Ya!
Abrir los ojos, salir de la cama, ducharse y vestirse, comenzar un nuevo día, así, sin más, automáticamente, sin pensar demasiado, sin importar si son las siete o las diez de la mañana, quedarte durmiendo hasta más tarde durante el fin de semana porque tu horario no depende de una medicación que tengas que ajustar para poder funcionar durante el resto del día.